El cementerio de Czernowitz


En 1930, en el último censo previo a la guerra, la composición étnica de Czernowitz / Chernivtsi, la capital de Bucovina y la ciudad comercial más oriental del antiguo Imperio Austro-Húngaro –llamada tanto «pequeña Viena» como «Jerusalén del Prut»– era como sigue: 27% judíos, 23% de rumanos, 21% alemanes, 18% ucranianos y el resto polacos, húngaros, rutenos, checos, italianos, griegos y aun otras ciudadanías testimoniales. Y a pesar de que la Segunda Guerra Mundial convirtió a esta polícroma babel en algo mucho más gris, con todo, el cementerio, que siempre refleja las condiciones de dos o tres generaciones atrás, revela la convivencia y hasta podríamos decir en muchos casos, la coalescencia, de todos esos pueblos. No es raro ver en la misma tumba juntos nombres ucranianos y polacos, o un epitafio en alemán para un difunto rumano.



El cementerio judío solo está separado del cristiano por un camino estrecho, por lo que al salir de uno se entra inmediatamente en el otro, facilitando así el paso a los antiguos ciudadanos de Czernowitz, que por lo general tenían antepasados en ambos cementerios.




La cúpula funeraria judía otea los dos cementerios y es visible desde cualquier punto de ambos, formando puntos de vista peculiares desde las sepulturas. Parece haber sobrevivido a la guerra relativamente intacta, y su decadencia se puede fechar en las últimas décadas, ya que los habitantes de la Jerusalén-del-Prut transfirieron su sede a la Jerusalén-del-Cedrón.



Un muro de la memoria, erigido con fragmentos de lápidas, permanece de pie junto a la cúpula. Las piedras no han sido víctimas de los habituales actos de vandalismo durante la guerra, ya que la mayoría del vasto cementerio está intacto. Están así más bien porque son restos de las viejas lápidas estropeadas –como sugiere una inscripción– que el ayuntamiento trató de preservar de este modo.



Las reliquias judías de Czernowitz bajo la ocupación rumana fueron mucho menos destruidas durante la Segunda Guerra Mundial que las de la vecina Galitzia. La mayoría de la población judía, para quien el alcalde de la ciudad, Traian Popovici, logró obtener la exención de la deportación de Transnistria, también sobrevivió a la guerra. El amplio cementerio que se alarga detrás de la zona funeraria, donde aún hubo entierros tan tarde como los años 70, ha conservado gran cantidad de sus hermosas lápidas. Y la antigua diversidad nacional y étnica de Czernowitz queda bien atestiguada por el hecho de que, al igual que en el cementerio cristiano, también aquí hay inscripciones en alemán, polaco, rumano, ruso, hebreo, yidis y nombres y mezclas por igual.