Divagaciones sobre unas reflexiones intempestivas

Mateo Alemán: Guzmán de Alfarache, Amberes 1681A raíz de las reflexiones de Wang Wei y de los comentarios que suscitaron, me acordé de estos párrafos del Guzmán de Alfarache (1599) de Mateo Alemán que había leído unas semanas antes y que tanto me habían llamado la atención.

Eso pasa hoy al pie de la letra [buscamos ser creadores a imagen y semejanza de Dios]. Queremos hacer o contrahacer. ¡Cuán bien me parece el ave que en mi casa crío, el cordero que nace en mi cortijo, el árbol que planto en mi huerto, la flor que en mi jardín sale! Cómo me huelgo de verla en tal manera, que aquello que no crié, hice o planté, aunque sea muy bueno, lo arrancaré, destruiré y desharé, sin que me dé pesadumbre, y lo que es obra de mis manos, hijo de mi industria, fruto de mi trabajo, aunque no sea tal, como hechura mía, me parece y la quiero bien.

Del árbol de mi vecino y del conocido, no sólo quitaré la flor y fruto, mas no le dejaré hoja ni rama y, si se me antojare, cortaréle el tronco. Del mío me llega al alma si hallo una hormiga que le dañe o pájaro que le pique, porque es mío. Y en resolución todos aman sus obras. Así, en quererlas bien me parezco al que me crío y dél lo heredé yo. (Guzmán de Alfarache Parte I, Libro iii, capítulo 4)

Alemán parece siempre buscar la ambigüedad y no dejar claro al lector cuál es la intención de las afirmaciones de su texto, enunciado por su pícaro protagonista (pecador y arrepentido, engañoso y clarividente). Nótese, por ejemplo, la argucia de asimilar el amor de Dios hacia sus criaturas al egoísmo vanaglorioso de querer lo propio al punto de destruir lo ajeno.

Pero sus palabras despiertan varios interrogantes ¿existe este amor propio, o amor a lo propio, tan ciego y poderoso? Y si existe, ¿son aquellos que lo experimentan el tipo de personas que andan por el mundo buscando sólo lo que les es similar y despreciando lo diferente? Es decir ¿son éstos los que si están fuera de su país se alegran de encontrar compatriotas ruidosos para participar de quién sabe qué prepotente sentimiento nacional que parece sólo poder explayarse cuando pisotea lo extranjero, a diferencia de algunos de nosotros que en la misma situación más bien queremos alejarnos y negar la pertenencia a un grupo que nos avergüenza?

Lo curioso es que no creo que odiemos a nuestro país, en circunstancias normales no negaríamos nuestra nacionalidad, pero sí seguramente despreciemos a aquellos que se regodean en el amor que odia, el que parece no poder alcanzan una identidad sin menospreciar lo que es ajeno (como he visto muchas veces en turistas argentinos). Si bien, por los relatos que hasta aquí se han hecho, pienso que tal vez esto lo percibamos más que nada en nuestros compatriotas, aunque en realidad esté en los petulantes, maleducados y chauvinistas de todas las naciones.

Por eso, en el extranjero, si en algún momento pensamos que se nos puede asimilar a un grupo semejante, si creemos que vamos a quedar definidos por un ejemplo de ese tipo, huimos, nos escondemos y negamos tres veces antes de que cante el gallo... Somos distintos, como distintos son tantos otros compatriotas que no nos avergonzarían. Es un problema de identidad, tal vez. Una identidad que no rechaza de dónde viene pero que no espera definirse restando sino sumando y aceptando la multiplicidad.

La cita del Alemán a su vez me hizo recordar dos emblemas españoles que hablaban del amor propio. Quizás esta excesiva mirada crítica a lo propio, que –en contra de las palabras de Guzmán– para mí es tan (patológicamente) natural se deban a la temible vergüenza de caer en la vanagloria sobre la que ambos emblemas advierten. Falta simbolizada por monas, es decir, remedos defectuosos de los humanos.

Sebastián de Covarrubias, Emblemas morales, I.98: Nulli non sua forma placet
Uno de Sebastián de Covarrubias (Emblemas morales, 1610) que tiene por mote Nulli non sua forma placet [Ninguno está disconforme con su aspecto] con la imagen de una mona mirándose al espejo

Siendo la mona abominable y fea,
Si acaso ve su rostro en un espejo
Queda de sí pagada, y no desea
Otra gracia, beldad, gala o despejo.
La mal carada se tendrá por dea,
Del rostro acicalando el vil pellejo,
Y cada qual, de gloria desseoso,
Lo feo le parece ser hermoso.

Juan Francisco de Villava, Empresas espirituales y morales, 1613: Sic sua quique placent
Otro de Villava (Empresas espirituales y morales, 1613) con el mote Sic sua quique placent [A cada uno le placen sus cosas] con una mona que abraza a su monito.

No ay quien de ver a la fruncida mona,
Qual anda enamorada,
De sus negros hijuelos, no se ría,
Qual se ufana y entona,
Porque entiende que cosa más salada,
Más luzida y hermosa no se cría
Y alguno que riendo
Se está, no advierte en propio amor ardiendo,
También él se enamora de sus cosas.

Covarrubias en la glosa reflexiona sobre la importancia de conocerse a sí mismo, que en definitiva roza también la cuestión de la propia identidad que mencionábamos antes.

Villava, más duro en su moralización, condena el amor propio como una pasión que enceguece y que, por no mediar distancia entre el ser amado y el amante, nunca permite juzgarse correctamente.

¿Estaremos condenados o al desprecio de nosotros mismos o a la ciega vanagloria? ¡Quién tuviera una fórmula para el escurridizo equilibrio!


Ad astra


Very deep is the well of the past, it is no small effort to pick out all the garbage that has been thrown into it. Our recent post on medieval and Renaissance bicycles has been honored first of all by the original Russian “translator”, Boris Indrikov, who also provided us with the reproduction of Van Gogh’s posthumous painting Self-portrait with bicycle, without the artist’s left ear and all the rest.


Then our estimated Greek friend Poly Hatjimanolaki congratulated through us to Boris, at the same time reminding us of Paco Ignacio Taibo II.’s absurd thriller, The bicycle of Leonardo. The idea that the great Renaissance master was also the inventor of the bike among so many other things, has stirred the fantasy of others as well and inspired a novel by Guy Davenport.


And it is no mere accident. Do you see the conspicuous similarity of the vehicles on the covers? All of them are based on the drawing discovered by Augusto Marinoni in the Codex Atlanticus of Milan which has preserved the sketches of Leonardo. He published his discovery in 1974 in a paper delivered precisely in Vinci, the birthplace of Leonardo. Subsequently the bicycle of Leonardo run a brilliant career, it has been also modeled in life size for the Florentine exhibition in honor of the millennium traveling all over the world. Its only fault was the impossibility of being steered. Apparently this minor problem did not excite the master.


It was only in 1997 that Dr. Hans-Erhard Lessing pointed out in a detailed study that the design was a forgery, and a quite recent one at that, drawn into the codex (!) after its restoration in the 60s, more precisely between 1967 and 1974. No trace of it can be seen on the photos made before and during the restoration, only some circles and lines appear through from the other side of the page, and these were complemented into a bike by the forger. It is noteworthy, writes Lessing, that in all the literature on bicycle history none else has accepted the attribution except for Marinoni and his Italian followers.

No, this design of Leonardo is surely not authentic: it has been made for the Photoshop competition of Worth1000.

For the stake, writes Lessing, was not small. The Italians had to demonstrate that the first paleo-bicycle before the patent of the modern bike in 1817 was not the célérifère of 1791 of Comte de Sivrac as it has been asserted by the French for a century. Bicycle, in fact, must be an Italian invention. For Malaparte made it clear already in 1949:

In Italy, the bicycle belongs to the national art heritage in the same way as Mona Lisa by Leonardo, the dome of St. Peter or the Divine Comedy. It is surprising that it has not been invented by Botticelli, Michelangelo, or Raffael. Should it happen to you, that you voice in Italy that the bicycle was not invented by an Italian you will see: All miens turn sullen, a veil of grief lies down onto the faces. Oh, when you say in Italy, when you say loudly and distinctly in a café or on the street that the bicycle—like the horse, the dog, the eagle, the flowers, the trees, the clouds—has not been invented by an Italian (for it were the Italians that invented the horse, the dog, the eagle, the flowers, the trees, the clouds) then a long shudder will run down the peninsula’s spine, from the Alps to the Etna.

Reconstruction of the célérifère.

But in the reality all the noble efforts of the Italians were just shots in the air. For Comte de Sivrac never existed, and consequently neither the célérifère. Both were invented in 1891 by the journalist Louis Baudry de Saunier who in his national pride wanted to dispute the primacy of the German Baron Karl Drais, the actual inventor of the bicycle.

Meanwhile, if not Leonardo, then who was the one who scratched a host of small Renaissance bicycles in the external fresco of the church of Arbore in Bukovina, painted in the 1530s?


However, the series of surprising discoveries has not yet come to an end. The document sent to us in a comment by Syr Wullam cuts every petty cause among modern European nations already at the roots. Already ancient Greeks knew the bike! What is more, writes our blue-blooded expert,

the Greek did not need to strain themselves with pedals as the poor chaps in the Middle Ages and the Renaissance. No, they just gave it the gun as the peasant to his Berva (© my granny).


We have also checked some other works of the artist Robert Weigand. Most of his drawings are in the style of the illustrations of Reader’s Digest which, interestingly, reintegrate the allegoric and emblematic pictorial language of the Early Modern period to 20th-century applied graphics – but this problem deserves a post of its own and will also receive it. However, what we have discovered with surprise – why should always other make the surprising discoveries? – was the fact that even the topics of Weigand’s other pictures are in line with the article by Indrikov. In several illustrations we find the bicycle, the Sun and the Moon, and even their modern knight balancing between them as if he did it on two wheels. Is it not possible that the master is a secret member of the Order of the Sun and the Moon which has survived until today?




However, the greatest and most breathtaking coming out was yet to come. The person exposed was no less than Wang Wei himself, co-author of our blog, founding father of Studiolum, whom after several years of bosom-friendship we have thought to know like our palm. Indeed, after reading the previous post he wrote to us:

Te mando un documento único. Que en realidad es una confesión secreta: yo pertenezco a la venerable «Order of the Sun and of the Moon». Una de las pruebas que tenemos que pasar es subir al Tourmalet intentando pasar completamente desapercibidos entre la masa de absurdos deportistas plebeyos que, ataviados con ropajes ridículos, exhiben su vanidad y se pavonean ante las damas. La hazaña no es pequeña, pues los aspirantes a caballeros de la Orden pueden ser requeridos por el Gran Maestre para pasar la prueba en cualquier momento del día o de la noche, en cualquier época del año, llueva o truene, con luna o bajo un sol de justicia. Cuando esa llamada ocurre, tenemos que dejar nuestra casa inmediatamente, coger la primera bicicleta que encontremos en la calle y, vestidos tal como estábamos en nuestros aposentos, lanzarnos a la carretera y subir la mítica montaña. Ello exige un permanente estado de vigilia física y espiritual que muchos no pueden soportar. Otros fracasan repetidas veces en sus intentos de escalada de las durísimas rampas y van repitiendo la prueba cada vez que son requeridos hasta que, convencidos de su inferioridad, deben abandonar sus pretensiones de entrar en la Orden. En fin, esta es una de las pruebas que mandó mi escudero al Gran Consejo de la Orden y que ahora te revelo en primicia.

Hereby I send you a unique document which is actually a secret confession: I belong to the venerable “Order of the Sun and of the Moon.” One of the tests we must pass is to climb the Tourmalet completely unnoticed among the mass of plebeian mock-athletes dressed in ridiculous clothes showing off their vanity to the ladies. The feat is not small, as the aspiring knights of the Order may be required by the Grand Master to pass the test at any time of the day or night all year round, in rain or frost, in moonlight or under the sun of justice. As soon as we hear this call, we must immediately leave our home, take the first bike that we find in the street and, dressed just as we were in our homes, take the road and climb the mystical mountain. This requires a constant state of physical and spiritual vigilance that many can not endure. Many fail repeatedly in their attempts to climb the hard ramps and try to repeat the test several times until, convinced of their inferiority, they abandon their claim to enter the Order. This is thus one of the tests that my squire recorded for the Grand Council of the Order with the following document which is now revealed to you as the first person outside the Order.


This unique document which can be dated to several years before, almost to the Middle Ages, attests not only for how long Wang Wei has been a knight of the Order of the Sun and of the Moon. But it also sheds light on something he has not unrevealed in one of his previous posts: the reason why his Mallorcan Catalan compatriots are so enthusiastic fighters for the freedom of Transylvania.

In velox libertas!

El tiempo es algo siempre relativo. Especialmente lo que llamamos tiempo histórico y sobre todo en nuestras regiones, alrededor de la Europa del Este, donde podemos dejar transcurrir sin más 300 años entre el año 600 y el 900 que son robados de los húngaros, mientras que para los rusos la historia del mundo comienza justo en el robo del 800 y en el mismo marco històrico Cristo es crucificado en el año 1200 –sólo algunos años después de la guerra de Troya– en Estambul.

Por lo tanto, no es casualidad que precisamente un artista gráfico ruso sensible de toda dicha relatividad, Boris Indrikov sea quien descubra y traduzca al ruso la única copia disponible de la edición de mayo de 2009 del Scientific Archevelogy, el artículo de Sandy Collins, en el que se informa acerca de este sensacional descubrimiento realizado durante las excavaciones en todo la Castillo Gaillard en la Baja Normandia. La traducción al ruso fue publicada hace dos días. Aquí publicamos su breve resumen castellano que –estamos seguros– llegará a los interesados mucho antes que la publicación original en inglés.

Boris Indrikov’s medieval bicycle from Château Gaillard
El Château-Gaillard (Castillo Gaillard) era el castillo preferido de Ricardo Corazón de León (1188-1199), siruado este en la Baja Normandía. También recibió su nombre actual cuando el rey, mirando por primera vez el castillo construido en su orden, con sus brillantes paredes blancas de piedra, las murallas dobles, puente levadizo y trece torres fuertes, exclamó: «Quel château gaillard» –«¡Qué castillo feliz!» Al menos así es como Maurice Druon describe en su La prisión del Castillo Gaillard.

En mayo de 2008, mientras se realizaba la excavación en torno al castillo, los arqueólogos de la Universidad de Bristol hicieron un descubrimiento sorprendente. Ellos descubrieron dos tumbas lado a lado. En ellas se han encontrado los restos del cuerpo de un caballero con armadura, y por encima de ella el esqueleto bien preservado de un caballo, mientras que en la otra tumba, fragmentos de hierro que, vistos desde arriba, aparentaban ser… una bicicleta .

Boris Indrikov’s medieval bicycle from Château Gaillard
Los estudiantes britànicos limpiaron cuidadosamente los fragmentos,

Boris Indrikov’s medieval bicycle from Château Gaillard
los removieron,

Boris Indrikov’s medieval bicycle from Château Gaillard
compusieron sus inventarios,

Boris Indrikov’s medieval bicycle from Château Gaillard
y se sorprendieron al ver que era, de hecho, una bicicleta, cuyas partes de hierro se han preservado en excelentes condiciones, por haber sido cubiertas supuestamente con una especie de cera antes de ser enterradas.

Boris Indrikov’s medieval bicycle from Château Gaillard
«Cuando me llamaron de las excavaciones diciendo que habían encontrado una bicicleta del siglo 12», dijo Steve Berkeley, el ingeniero-constructor del Centro de Ciencia y Técnica de la Universidad de Cambridge de Cardiff, que junto con su colega Andrew Hopkins monta las piezas excavadas, «me hubiera sospechado que se trataba de una broma del día de los Inocentes, si no hubiese sido el mismo profesor y jefe de la excavaciòn, profesor John Williams, quien me lo estaba contando. Ya cuando estuvimos allì, armando poco a poco los fragmentos conservados, nuestra admiración fue creciendo más y más alto, preguntándonos acerca de aquel constructor medieval desconocido».

Boris Indrikov’s medieval bicycle from Château Gaillard
Pero, ¿es realmente una construcción medieval? La opinión de los expertos varía en esta pregunta.

«Como un experto en armaduras de caballeros medievales», declaró el arqueólogo profesor Justin Pierre, representante de la Academia Francesa de Ciencias en las excavaciones de Château-Gaillard, «tengo que decir que la aleación escogida, los métodos de elaboración y los resultados de los examenes de rayos X, señalan que este hallazgo proviene del siglo 15, y más concretamente perteneciente a los métodos de trabajo de los talleres de los armeros de las regiones de Milán y Venecia, sobre todo a los de la famosa dinastía de Missaglia.»

¿Quiere esto decir que en la Edad Media ya utilizaban bicicletas?

«La bicicleta es un invento mucho más antiguo dentro de la civilización humana, de lo que cabría pensar,» dice Peter Godward, Profesor del Departamento de Historia y Arqueología de la Universidad de Cardiff. «El descubrimiento sensacional de Château-Gaillard sólo refuerza los resultados anteriores de los investigadores de nuestra universidad. Ya en 1962, la noticia se difundió por todo el mundo que en el curso de una excavación arqueológica en Versalles se encontró una bodega cerrada, entre otras cosas con una bicicleta en el reinado del Rey Sol en el interior».

Boris Indrikov’s medieval bicycle from Château Gaillard
«La noticia hizo mucho ruido y dio lugar a acalorados debates. Tras las excavaciones de Versalles, nuestra universidad decidió establecer un centro internacional de investigación para el examen a fondo de la cuestión. Desde hace varios años hemos estado recogiendo datos, consultamos con los arqueólogos y coleccionistas, y examinamos las colecciones y manuscritos de los más grandes museos del mundo».

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Finalmente, en 1986 logramos ponernos en contacto con el coleccionista de arte Andrea Castilles, co-fundador de la Casa de Subastas Sotbyes, quien en sus años de juventud había sido el mismo un ciclista entusiasta. En 1951 participó en el Giro d’Italia, y en 1955 en el Tour de Francia. En su colección famosa del mundo se ha dedicado un apartado especial a los objetos de arte relacionados con ciclismo. Él rápidamente nos abriò su coleccion para que observaramos. Y lo que hemos visto puede superar hasta la imaginacion más audaz.

Sandro Botticelli (1445-1510) llevó a cabo entre 1492 y 1500 su serie de ilustraciones para la Divina Comedia de Dante. Uno de sus bocetos al Canto XXXI del Purgatorio, conservado en la colección del Sr. Castilles representa el desfile celestial , una maravillosa realización de la Beatrice de Dante en un coche tirado por un grifo:

Así comenzaron su canción y luego
me llevaron al seno del grifo,
donde Beatrice levantó y nos miró.

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«Mire mas de cerca a la figura allì saludando a la multitud en el centro,» dijo el Sr. Castilles. «¿Puede ver usted lo que está de pie a su lado?»

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A continuación, vino hacia nosotros con una jaula de vidrio herméticamente cerrada. Nos explicò que dicha jaula se construyó para proteger una pintura sobre tabla pequeña que se encontraba en su interior. Cuando el señor Castilles nos descubre la pintura, acercàndonos a ella, en un examen detallado, vemos que lo representado en la tabla, era la misma construcción que el dibujo visto anteriormente.

Boris Indrikov’s medieval bicycle from Château Gaillard
Boris Indrikov’s medieval bicycle from Château Gaillard«Esta es una de las imágenes más desconocidas de Botticelli,» dijo el Sr. Castilles. «La composición y los detalles son totalmente idénticas a su Retrato de San Agustín de 1495, por lo que muy probablemente hay pintado las dos imágenes al mismo tiempo. El hecho de que esta pintura representa una versión femenina de la bicicleta, también se vincula a la obra maestra del maestro, el Nacimiento de Venus. La investigación histórica del arte ha señalado que este Retrato de una Bicicleta no ha logrado mucho éxito en la vida del maestro. Por lo que se puede establecer, los contemporáneos no entendieron lo que representaba. También es un misterio para mí por qué Botticelli realizó esta tarea inusual. ¿Por qué se representan la bicicleta como una versión femenina? ¿Y cporquè la Divina Comedia de Dante està conectada con todo eso? Tal vez la bicicleta es un símbolo de Beatrice? Ustedes, estudiosos, ustedes deben encontrar las respuestas a estas preguntas», nos dijo.

«La imagen de pronto cayó en el olvido después de la muerte del maestro. Se conserva en el Museo del Estado de Berlín, donde desapareció durante la Segunda Guerra Mundial. A continuación, a través de una interesante oportunidad llegó a mí… pero esto ya es una historia totalmente diferente.»

Entonces el señor Castilles nos pidió que lo acompañaramos a la sala de exposición de su castillo, que fue construido en el segundo piso de la torre medieval, con todos los logros de la tecnología moderna.

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Boris Indrikov’s medieval bicycle from Château Gaillard«Aquí se puede ver una imagen de menor importancia de Hans Holbein el Joven, el gran retratista del Renacimiento y pintor de la corte de Enrique VIII,» nos llevó a un lugar. «Lo pintó en 1540, en el mismo año del famoso retrato de Enrique VIII conservado en el Museo Nacional de Roma. Ellos comparten una serie de detalles comunes…»

«Y la misma construcción se puede ver en un boceto anterior de Holbein. Es posible que en este el maestro representado el propio inventor. Pero este último, a juzgar por los gestos y las miradas de los que estaban allí, estaba condenado a no ser entendido. Cosas nuevas e inusuales muchas veces no son bien aceptadas, en cada època y en cada perìdo de la historia…»

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Entonces, un nuevo milagro siguió.

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Boris Indrikov’s medieval bicycle from Château Gaillard«Este cuadro fue pintado por Jan van Eyck (1385-1441), el gran maestro del Renacimiento flamenco,» señaló el Sr. Castillas dirigiendose hacia otro lugar. «Su Pareja Arnolfini es conocido por todos, pero casi nadie sabe de esta obra maestra, pintada en el mismo año.»

El Sr. Castillas también nos dijo que en el reverso de la pintura de Botticelli, durante el examen de rayos X de la imagen de Holbein y tallado en el panel de la de Van Eyck se encontró el mismo diseño: un león coronado en dos ruedas, mirando a el sol y a la luna. «¿Qué puede significar? Tal vez una especie de Orden de los Caballeros de la Bicicleta? »Nos quedamos sorprendidos por la idea, sin saber lo cerca que estábamos de la verdad.»

«La bicicleta no es sólo un vehículo de transporte» Mr. Castillas nos dijo al salir, «sino una forma de auto-expresión artística, una forma de vida y una Weltanschauung. ¿Por qué todos estos grandes maestros dedican una foto a la bicicleta? Al igual que en el curso de la creación de todo lo que vivieron la experiencia de la libertad ilimitada, este «generador de la libertad», de dos ruedas tan maravillosa en su sencillez, obviamente la bicicleta los marcò profundamente. La bicicleta como el camino que conduce al conocimiento del mundo y de la libertad. También debe seguir de esta manera en su investigación.»

Boris Indrikov’s medieval bicycle from Château GaillardPero, ¿la Orden de los Caballeros de la Bicicleta existe realmente?

«Nuestro centro de investigación ha recogido una gran cantidad de datos a partir de 1962, y sobre la base de esto hoy ya podemos afirmar con certeza que entre los siglos 12 y 15 «la Orden del Sol y de la Luna», de hecho, existía en Europa . Según las fuentes, los caballeros de esta orden montaron en «caballos de hierro» y tomaron parte en las batallas junto con el cavallero tradicional. Su agilidad, maniobrabilidad rápida y la invulnerabilidad de sus «caballos» plantea una seria amenaza, mientras que su aspecto inusual, recordando los jinetes del Apocalpyse, tuvo un efecto paralizante sobre el enemigo. Ellos fueron capaces de cubrir los caminos muy largos, ya que no necesitaban alimentos para sus «caballos». Sus últimos seguidores, por ejemplo los rifles de Brighton inglés creado en 1885 eran una fuerza notable en la Guerra Boer de 1899-1902, y en el del siglo 20 que se pone en servicio en todos los ejércitos del mundo.»

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El primer registro escrito de los Caballeros del Sol y de la Luna se encuentra en un manuscrito de la popular recopilación histórica Los Hechos de los Romanos de alrededor 1230-1240. La iluminación del manuscrito representa a un caballo delante del ejército en una construcción muy similar a una bicicleta, y su escudo muestra un leòn coronado sobre dos ruedas. Esta es también la primera representación conocida del escudo de armas de la orden.

Boris Indrikov’s medieval bicycle from Château Gaillard
También encontramos este patrón en el Manuscrito Bellenville del siglo 14 que recoge el escudo de armas del rey Inglés y de sus vassalls.

Boris Indrikov’s medieval bicycle from Château Gaillard
Boris Indrikov’s medieval bicycle from Château Gaillard
Y también en un libro francés del siglo 15 del escudo de armas.

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Sin embargo, la forma completa del escudo de armas también incluye la figura unida del sol y de la luna, y dos figuras accesorias obligatorias que sostienen el escudo: un grifo de plata y un león de plata, tanto de pie como sobre una rueda. El lema del escudo de armas, «IN VELOX LIBERTAS» puede traducirse de varias maneras: «La libertad de la velocidad», «Velocidad hace libres» o «rápidamente en libertad.»

(Nota del traductor español a las invenciones de los lemas en latin y al traductor ruso: Oh estudiosos de latín, ten piedad de nosotros!)

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Boris Indrikov’s medieval bicycle from Château GaillardEl león es el símbolo del sol, de la fuerza y el fuego. El león alado representa a la vez la fuerza y rapidez. El grifo es también un animal solar y real, el señor del aire.

El Sol y la Luna, dos ruedas girando siempre en el cielo, siguiendose siempre y pero sin llegar la una a la otra, obviamente se refieren a los miembros de la orden que avanzan en sus ruedas girando siempre hacia la mayor libertad.

El león alado se puede encontrar desde el Renacimiento en el escudo de armas de Venecia, mientras que la representación unitaria de Sol y de la Luna en la de Milán.»

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Pero ¿por qué exactamente Venecia y Milán?

«No es por casualidad que los símbolos de Venecia y Milán figuran en el escudo de armas de los Caballeros del Sol y de la Luna», afirma Pierre Justin. «Estas dos ciudades eran los centros de la construccion de los barcos armeros en la Europa del siglo 14 y 15 , así como la construcción y los detalles de la bicicleta desenterrada también refleja los métodos tecnológicos de sus amos.»

Pero el descubrimiento de Château-Gaillard también tenía otra sorpresa guardada.

Steve Berkeley y Andrew Hopkins, los ingenieros-constructores del Centro de Ciencia y Técnica de la Universidad de Cambridge responsables de ensamblar los fragmentos excavados han decidido construir una copia de trabajo del paleo-bicicleta. En la estructura del vehículo podrían servirse como modelo. Sin embargo, no tenían ningún modelo absolutamente completo para su elaboración detallada. En el verano de 2008, entonces, visitaron las grandes colecciones de armaduras del norte de Italia, con la esperanza de encontrar la inspiración en los productos de los antiguos señores de Milán y Venecia, sobre todo de la dinastía Missaglia, pero sin ningún resultado.

En este momento Peter recurre otra vez a su viejo conocido, las ochenta y dos años de edad del señor Castilles no son en vano. Castilles ha mantenido desde hace décadas muy buenos términos con un armero del norte de Italia, cuyos antepasados ya habían sido maestros herreros en Milán. También adquirió de él dibujos del siglo 14 y 15, y siempre pudo contar con él en las cuestiones técnicas.

«Tan pronto cuando le mostré las fotos a Giovanni Ferrelli», recordó más tarde Castilles «Giovanni exclamó, con los ojos vueltos al cielo: «Santa Madonna! Impossibile!» Y, luchando con las lágrimas, empezó a sacar varios dibujos de su archivo familiar secreta».

Boris Indrikov’s medieval bicycle from Château Gaillard
Boris Indrikov’s medieval bicycle from Château Gaillard
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Los dibujos cuidadosamente guardados de la dinastía Missaglia muestra con todo detalle todos los detalles técnicos, el acabado superficial, dimensiones, formas de montaje, todas con explicaciones, descripciones, incluso en los secretos de cómo templar el metal… Y cada dibujo tenía, además del monograma de la familia Missaglia, el león coronado de pie sobre dos ruedas.

Por otra parte, Giovanni Ferrelli declaró que sería un honor para él participar en la reconstrucción del vehículo. El equipo formado bajo su dirección ha completado el trabajo en seis meses. El sueño de Steve Berkeley y Andrew Hopkins se ha hecho realidad. El resultado se puede ver en la imagen siguiente. El trabajo recibió el nombre de «Ricardo Corazón de León», en honor a un Señor del Tiempo de Château-Gaillard, cuya tierra ha preservado para nosotros durante siglos este singular secreto de la orden.

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Boris Indrikov workingBoris Indrikov, el original traductor ruso de este artículo.
Velikie Veliki – www.indrikov.com/richard.html
www.indrikov.com
Continuación: Ad astra