Giorgoba

Para Gyuri

San Jorge es el patrón de Georgia. Más aún, Georgia lleva su nombre. O más exactamente: el exónimo persa Gorgân usado para Georgia –que significa «tierra de lobos»– fue transformado en esta forma por los cruzados francos que llegaron a Oriente Medio en 1096, precisamente porque el santo patrón de aquel bravo y feroz pueblo cristiano era san Jorge. Así lo contaba el Patriarca Latino de Jerusalén Jacques de Vitry en su Historia Hierosolymitana de 1225:

 También hay en el Este otro pueblo cristiano, que es muy belicoso y valiente en la batalla, siendo fuertes de cuerpo y poderosos por la innumerable cantidad de sus guerreros. … Estos hombres se llaman georgianos, porque reverencian y adoran especialmente a San Jorge, a quien toman como su patrón y abanderado en sus luchas contra los infieles, y lo honran por encima de todos los demás santos.

Además, la figura y el culto hoy tan extendido de este san Jorge a caballo y matador de dragones seguramente tuvo también su origen en Georgia en algún momento de los siglos IX o X –como ya hemos comentado y ampliaremos pronto.

No es de extrañar, entonces, que San Jorge goce no de una sino dos festividades en Georgia. Una es el cumpleaños de san Jorge, el 23 de noviembre, que se celebra exclusivamente aquí donde nació nuestro san Jorge matadragones. La otra fiesta, que conmemora su martirio, es el 23 de abril al igual que dicta la iglesia católica, con la salvedad de que como los ortodoxos cuentan las fiestas según el calendario juliano, esta cae el 6 de mayo nuestro (así como el día de la Gran Revolución Socialista de Octubre cae el 7 de noviembre, o la Navidad ortodoxa, nuestro cae el 7 de enero en lugar del 25 de diciembre.

Llegamos al aeropuerto de Kutaisi por la noche. Recogemos el coche de alquiler y nos dirigimos inmediatamente hacia el Gran Cáucaso, a uno de los techos del mundo: la región de Svaneti. Al amanecer llegamos al Paso de Jvari. Desde aquí, el camino asciende abrupto. Las nubes flotan a nuestro alrededor y por debajo de nosotros, y un río corre profundo en el cañón mientras esquivamos rocas que cayeron en el camino al amanecer.

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Llegamos justo a tiempo para el evento mayor del día, el sacrificio de un novillo. La niebla aún vela las torres de Mestia y la cadena montañosa de Svaneti, pero la montaña Tetnuldi al este de la ciudad, desde donde entra el cambio de tiempo en Svaneti, luce de un blanco deslumbrante. Si despeja durante la mañana será un día será diáfano.

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Cortamos la leña y encendemos la gran estufa de hierro. Las mujeres forman panes rituales del tamaño de un puño con la masa fermentada durante la noche y los ponen a cocer sobre la plancha de la estufa.

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Van llegando los participantes en la ceremonia, los primos y el cuñado de nuestro anfitrión Paata, cuatro en total. El cuarto lleva al joven becerro atado con una soga. Forman solemnes junto a él y encienden velas. Paata coloca los pequeños panes en una bandeja, dispone una vela en el centro y volviéndose hacia el sol que nace reza una oración a san Jorge. Gira lentamente tres veces sobre sí mismo. Luego el primo mayor toma el relevo. Con la vela, chamusca ligeramente el pelo de la frente del becerro, luego a sus costados y la cola, preparándolo así para el sacrificio. Paata ofrece los panes, todos toman uno. Giorgi reparte vodka, levanta su vaso y explica lo grandioso que es el día de hoy, el Día de San Jorge. Beben. Comienza el sacrificio del toro.

En los primeros 5 minutos del vídeo vemos la ceremonia. Los 5 minutos siguientes atan trabajosamente al becerro. El momento del sacrificio empieza en el minuto 10

La liturgia se inicia oficialmente a las nueve en punto en la iglesia de San Jorge en Mestia. Pero a esa hora, la gente todavía va llegando. Primero hay que saludar a los muertos en el cementerio de la iglesia, luego entran al templo, besan los iconos uno por uno, encienden velas y rezan frente a las imágenes, conversan entre ellos. Llegan los monaguillos y se cambian en el interior del santuario; entran y salen con otro aire, imbuidos de su importancia. Luego se escucha un murmullo tenue procedente del santuario, como si la ceremonia hubiera estado discurriendo ya durante tiempo. El sacerdote aparece, se inclina ante los iconos, uno por uno, y murmura una breve oración. La liturgia propiamente dicha no empezará hasta alrededor de las diez pero sea cuando sea que empiece se ha de extender durante horas.

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Si esta iglesia tuvo algún precedente medieval, hoy se la ve restaurada y por completo rehecha, sin duda después de haber sido muy maltratada durante el comunismo. Sin embargo, conserva dos iconos originales muy valiosos, como ocurre con todas y cada una de las aproximadamente cien pequeñas iglesias repartidas por Svaneti, donde hay varios iconos de mil años de antigüedad. A juzgar por la fecha de los iconos similares que se pueden ver en el museo de Svaneti, los dos de aquí han de datar del siglo XI. Están hechos de plata repujada, al igual que la mayoría de los viejos iconos de Svaneti. Ambos son enormemente venerados, la cantidad de velas que han prendido frente a ellos complica mucho fotografiarlos bien por los reflejos en el vidrio protector. Uno de ellos representa a san Jorge en una fase temprana de su iconografía: el aguerrido caballero está matando a un hombre en lugar de un dragón, concretamente al emperador Diocleciano que persiguió a los cristianos. En la parte superior del marco del icono, la Virgen María y san Juan Bautista interceden ante Cristo en una escena estándar de Deesis, mientras que a los lados vemos a otros dos santos caballeros de frente, tal vez san Teodoro y san Demetrio. El icono está cubierto por varias capas de cadenas votivas, monedas y cruces adosadas.

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El otro icono antiguo es una gran cruz cubierta con escenas en láminas remachadas de plata dorada. Pero no vemos las escenas de la vida o pasión de Cristo como sería habitual, sino episodios de la leyenda de san Jorge. Después de todo, aquí es donde la propia leyenda tuvo su origen, en Georgia, alrededor del siglo X. En la base de la cruz se encuentra un arcángel de mirada severa.

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Estas escenas recuerdan los frescos de la iglesia del cercano pueblo de Nakipari. Allí, en 1130, los nobles locales encargaron al «pintor real» Tevdore que pintara una Pasión de san Jorge. Es como si en las pequeñas imágenes de la cruz de Mestia hubieran elaborado unas abreviaciones emblemáticas de aquellos enormes y coloreados frescos.

Y también recuerdo que la iglesia de Nakipari está dedicada igualmente a san Jorge. Suponemos que allí habrá una liturgia festiva similar esta mañana. Nos subimos al coche y nos dirigimos hacia allá.

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En efecto, alrededor de la iglesia hay hombres vestidos para la celebración. Carne de buey en un gran caldero. La cabeza del novillo, allí expuesta, muestra un animal mucho más grande que el becerro anterior. Entramos en la iglesia. En primer plano, hombres mayores ofician una ceremonia laica, ofreciendo pan y vino a los espíritus. Mientras tanto, la liturgia se desarrolla en la iglesia con participación de varios sacerdotes. Uno más joven graba en vídeo desde la puerta. A su alrededor los niños corren llevando unas pequeñas velas. Las encienden y las insertan alegres en la arena del candelabro.

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Las escenas de la Pasión Georgiana de San Jorge son difíciles de entender para un lector actual. Una Pasión de San Jorge georgiana ilustrada del siglo XVII, cuyo manuscrito está publicado en línea por la Academia Georgiana, ayuda a su interpretación. La fuente original del texto es una Pasión de San Jorge del siglo V, atribuida a un tal Passicras, que fue declarada apócrifa en el siglo VI, y por lo tanto solo se difundió, en varias traducciones, en las regiones periféricas del cristianismo, incluido el Cáucaso. La versión georgiana del siglo X añade los milagros de san Jorge realizados después de su muerte.

La pasión comienza con el colofón adornado, típico de los manuscritos de Oriente Medio. Jorge, nacido en Capadocia, comandaba a muchos soldados

El emperador Datianus (en otras versiones, Diocletianus) convoca a sus reyes vasallos y ordena que quien hable en contra de los dioses paganos sea cruelmente torturado hasta morir. Ante el emperador, Jorge habla en contra de los dioses y ensalza a Cristo

Jorge es atado a una estaca y torturado, su cuerpo es desgarrado con ganchos de hierro, pero no sufre ningún daño

El emperador mete a Jorge en un cofre de hierro con pinchos en el interior y coloca encima un gran peso, pero nada de esto le daña

Jorge es atado a una rueda que gira entre espadas de hierro, pero eso tampoco le hace ningún daño. Esta es la tortura más espectacular y, por lo tanto, la más representada en los iconos y frescos de Svaneti. Después de eso, el mago Atanasio intenta envenenarlo, pero el veneno tampoco le afecta. Por ello Atanasio se convierte también al cristianismo y el emperador lo decapita

Jorge finge ir a realizar un sacrificio ante la estatua de Apolo pero cuando llega a la puerta del templo lo desafía y le hace confesar que es el mismísimo Satanás. Luego lo manda a lo más profundo de la tierra.

Jorge convierte a Alejandra, la esposa del emperador, y este la decapita

Jorge es despojado de sus armas. Es ejecutado tres veces de tres maneras diferentes pero cada vez resucita

San Jorge libera al niño que había sido secuestrado por los turcos de Mitilene y que servía como relleno de café para un pasha. He escrito sobre este episodio anteriormente.

Jorge resucita a Jovis, un pagano que llevaba muerto 460 años, y él da testimonio de Cristo

Decapitación de Jorge

San Jorge y el dragón. Este episodio, el más conocido de la leyenda de san Jorge, aún no estaba incluido en la Pasión original de San Jorge; aparece en Georgia solo en el siglo X. Como mencioné, en sus primeras representaciones san Jorge aún mata personas, principalmente al emperador Diocleciano, como una forma de justicia sobrenatural. Solo en Georgia su historia se mezcla con la de San Teodoro, y a menudo se les representa como una pareja (como en el fresco de Nakipari), siendo San Teodoro quien usualmente mata al dragón. Este motivo irá siendo gradualmente asumido por San Jorge.

La página final del manuscrito, como si estuviera inspirada por el dragón, muestra a Jonás tragado por una ballena-dragón

Cenamos de ese novillo cocinado en una salsa picante. El Día de San Jorge los brindis se dedican a los antepasados «que murieron para que Georgia pudiera vivir libre». Y durante la cena nuestros amigos, el coro de los viejos muchachos de Mestia, de camino a su actuación nocturna en Batumi, entran para cantarnos el himno svanetiano de san Jorge.


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