Bajo a la ciudad con Lloyd, aún tenemos tres horas hasta que yo tenga que ir al aeropuerto de Simferopol a recibir a mis compañeros de viaje durante la semana próxima. Descendemos a través de las decadentes casas tártaras hacia el palacio del Khan, luego subimos a la sinagoga karaíta de la calle Sebastopol, el muecín canta de nuevo mientras unos soñolientos perros nos observan. Un gatito se une a nuestros pasos y nos sigue trotando por la larga calle, no me doy cuenta de cuándo desaparece.
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Otoño en Bajchisarái
Bajo a la ciudad con Lloyd, aún tenemos tres horas hasta que yo tenga que ir al aeropuerto de Simferopol a recibir a mis compañeros de viaje durante la semana próxima. Descendemos a través de las decadentes casas tártaras hacia el palacio del Khan, luego subimos a la sinagoga karaíta de la calle Sebastopol, el muecín canta de nuevo mientras unos soñolientos perros nos observan. Un gatito se une a nuestros pasos y nos sigue trotando por la larga calle, no me doy cuenta de cuándo desaparece.
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