La casa que ya no existe más


La Dacha Muromtsev, en otro tiempo hogar y luego museo del autor Venedikt Yerofeev y del ganador del Premio Nobel Ivan Bunin, un verdadero centro cultural del distrito Tsaritsino, escenario de veladas literarias, obras de teatro, lugar de reunión de grupos proteccionistas de las ciudad, una casa que fue oficialmente declarada inexistente hace veinte años y hace dos meses en la noche del 2 al 3 de enero, fue incendiada intencionalmente. La Dacha Muromtseva ahora sí que realmente ya no existe.


Hoy temprano por la mañana la policía y las OMON –unidades especiales del Ministerio del Interior de Rusia– invadieron el jardín de la incendiada Dacha Muromtsev. No exhibieron documento o autorización alguna a los habitantes de la dacha y sus amigos que hacían guardia en el jardín. Inmediatamente acordonaron la casa. Todos los habitantes y sus amigos, que interpusieron sus cuerpos para defender la dacha, fueron arrestados y llevados a la policía.






Ivan Mitin que desde el incendio intencional de enero ha estado cubriendo en este sitio el destino de la dacha: http://vanmeetin.livejournal.com/

A las 8 de la mañana las topadoras comenzaron a demoler la casa. Un autobús lleno de trabajadores temporales de Tadzhikistan fue enviado al lugar. Se negaban a ser fotografiados. Era obvio que eran trabajadores ilegales y que podían ser deportados de Rusia en cualquier momento. El alcalde de Moscú no quiso arriesgar el éxito de la operación enviando trabajadores rusos.












De acuerdo a la ley rusa, cualquiera que haya vivido por más de quince años en su propio departamento no puede ser desalojado. Los habitantes de la Dacha Muromtsev habían vivido ahí desde la década de 1930. Incluso el más viejo de los habitantes había nacido allí. Además, desde 2009 la dacha se estaba proponiendo para ser incluida en la lista de monumentos protegidos y por lo tanto quedar automáticamente resguardada de ser demolida. El alcalde de Moscú, Yuriy Luzhkov, ha ordenado personalmente su demolición. En Tsaritsino, el precio de las propiedades ha subido considerablemente en los últimos tiempos. “Les pagamos 500 rublos (unos 12 euros) de indemnización a ustedes” —para la sauna construida por los habitantes y sólo reconocida por las autoridades como de su propiedad—, “y vayan adonde Dios quiera”, ordenó el jefe de policía a los habitantes.






Todo lo encontrado bajo las ruinas del fuego de enero fue inmediatamente a las manos de los Taszhiks. Quienes o bien lo quemaron o lo llevaron al mercado de pulgas. A los habitantes se les prohibió terminantemente cruzar el cordón y recoger sus pertenencias. De acuerdo a algunos expertos, en unas semanas luego del final de las heladas hubiera sido posible determinar si el fuego de enero había sido intencional. Ahora ya será imposible saberlo.



Las fotos de aquí arriba fueron hechas en su mayoría por Igor Podgorny y Vladimir Astapkovich, fotógrafo de la agencia de noticias ITAR TASS. * En las últimas horas algunas otras series de fotos fueron subidas a la red en Rusia.

http://igorpodgorny.livejournal.com/119503.html
http://igorpodgorny.livejournal.com/119792.html
http://community.livejournal.com/photo_polygon/1460505.html
http://dryutsky.livejournal.com/426280.html
http://bujhm.livejournal.com/466203.html
http://vanmeetin.livejournal.com/89564.html
http://ybelov.livejournal.com/305969.html
http://ybelov.livejournal.com/327954.html
http://community.livejournal.com/5_radialnaya_3/


El primer reporte en inglés fue publicado por Lena Lebedeva-Hooft, quien también ha abierto un “cause group” en el Facebook. Aquellos presentes en los acontecimientos y varios bloggers rusos han enviado protestas escritas al presidente Medvedev. No porque confiaran de verdad en él, sino porque sabían que no podían hacer nada más:

“Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas, guardé silencio, porque yo no era comunista. Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio, porque me metieron un pito en la boca, Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté, porque yo no era sindicalista, Cuando vinieron a buscar a los judíos, no protesté, porque yo no era judío, Cuando vinieron a buscarme, no había nadie más que pudiera protestar.” – cita Igor Podgorny al pastor luterano Martin Niemöller.



Y Bell-ringer ilustra la canción de Verochka Dolina Mi casa está volando con una serie de imágenes de la dacha.



Мне что-то стало трудно дышать.
Что-то со мною нужно решать.
То ли это болезнь суеты,
То ли это боязнь высоты.
О, друзья мои, дышащие легко!
Почему вы все время так далеко?
Если мог чей-то дом над землей парить,
Почему моему это не повторить?

Припев: Никто не знает, что мой дом летает.
В нём орущие дети и плачущий пёс.
Никто не знает, что мой дом летает...
О, только бы ветер далеко не унес!
Es tan difícil respirar
Debo decidir algo por mí misma:
¿es sólo una enfermedad transitoria
o un temor a la altura?
¡Oh, amigos, que respiráis con facilidad,
¿por qué estáis siempre tan lejos de mí?
Si otros costruyen sus casas en la tierra
¿por qué no puedo hacer yo lo mismo?

Nadie sabe que mi casa está volando
con niños gritando y un perro llorando,
nadie sabe que mi casa está volando…
¡Ojalá que el viento no la lleve lejos!