Viernes

El Cairo, Viernes Santo de 2010

 En una calle de El Cairo, cerca de Giza

Un día, a eso del mediodía, cuando me dirigía a mi piragua, me sorprendió enormemente descubrir las huellas de un pie desnudo, perfectamente marcadas sobre la arena. Me detuve estupefacto, como abatido por un rayo o como si hubiese visto un fantasma. Escuché y miré a mi alrededor pero no percibí nada. (Daniel Defoe, Robinson Crusoe)