Disolución: «...cor meum vigilat»


Seguramente se trata de otro caso de aquella pervivencia fantasmal de imágenes que fascinaba a Aby Warburg y que denominó por primera vez Pathosformel en un artículo de 1905 dedicado a Alberto Durero y la Antigüedad clásica: la insurgencia semiconsciente (o incluso inconsciente), ucrónica, de representaciones o fórmulas expresivas que nos salta ahora a los ojos en el resplandor del corazón del guardia.



Las puertas están separadas por muy pocos metros en las calles de Palma. La primera en el carrer del Call, en la parte trasera del bistrot «Las Olas». La segunda en el carrer de Sant Alonso, esquina con Santa Clara.

Carrer de Pont i Vich

Los Sagrados Corazones con el «Bendeciré» * en mayúsculas estaban en casi todos los portales de la ciudad. Ahora solo quedan en algunas puertas interiores, las que dan acceso directamente a las viviendas. En la calle apenas pervive alguno deteriorado. Los sustituyen estas otras imágenes cuya presencia exige el pago de una cuota mensual. Pero no es esa sustitución lo que nos ha llamado la atención sino la pervivencia residual, fantasmagórica, solo como fulgor, del corazón vigilante.


Claudio Monteverdi: Sacred Music. Roberto Gini, Lavinia Bertotti & Ensemble Concerto. «Ego dormio et cor meum vigilat.»