Doce vistas del Monte Fuji

En las oscuras mañanas de Londres, mientras tomo el té, miro atardecer sobre el monte Fuji —a distancia, en una webcam. Es perfecta esta diferencia de nueve horas. ¿Se habrá disipado la niebla tan densa de las últimas semanas? Es como si esperara la llegada de un viejo amigo. Ahora vendrá la primera nevada. La ubicación de la cámara es perfecta, mira hacia el Fuji-san, impasible. Yo le añado estados de ánimo y se altera. Siempre cambia.


Llega la sombra a la montaña,
y yo escucho su voz

Santōka


Se dice que puedes conducir casi hasta la cima del Fuji-san, y por la noche ver una cicatriz de luz cerca de la cumbre. No me apetece subir ahora. Un tiempo para la gente y otro para el silencio.


Sube el sol cruzando el cielo hasta que, cerca del solsticio, inicia el regreso. Debo calcular algo sobre las puestas de sol, pero decido tomar más té y luego seguir. Cinco kilómetros de altura, las estelas de los aviones llegan hasta el sol en el horizonte. Se ha servido la comida, se han visto las películas a bordo. Yo también contemplo y me admiro.

Ha de ser bueno vivir a la sombra de esta montaña sagrada. El lago es el Yamanaka-ko, el mayor de los cinco lagos Fuji.


Estas nubes las reconocerían Hokusai y Santōka.


Cuando hay montañas, miro las montañas;
Y si el día es lluvioso, escucho el agua.


山あれば山を観る

雨の日は雨を聴く


Santōka


Fuentes.
Las imágenes son de la Cámara en directo del Monte Fuji ligeramente adaptadas.
Mountain Tasting, Zen Haiku de Santōka Taneda, traducción nuestra.