Ex libris


Ya hemos escrito que la ciudad de Lwów conserva buena memoria de los días en que en la panorámica Librería de la Amistad se encontraban libros de todos los países amigos. Pero Lwów fue también durante un tiempo capital del libro polaco. En tiempos de la Monarquía y entre las dos guerras mundiales se celebraban aquí regularmente exposiciones de libros y congresos de bibliófilos.

Exposición de libros del siglo XVI al XIX en la Casa Negra [ubicada en la plaza principal de Lwów] con motivo de la 3ª Reunión de la Asociación de Bibliófilos y Bibliotecarios de Polonia,
Mayo-junio de 1928. Cartel de Rudolf Mękicki (1887-1942)

Exposición de libros y obras de arte hebreos, Lwów, junio de 1928.
Cartel de Piotr Henryk Mund (1902-1960)

Exposición del libro polaco en el Palacio de Arte, mayo-junio de 1928. Cartel de
Anna Harland-Zajączkowska (1883-1930)

Las antaño magníficas bibliotecas de Lwów, de las que Witold Szolginia habla maravillado en los monumentales ocho volúmenes de Tamten Lwów —«Aquel Lwów»—, sus memorias de la historia de la ciudad escritas en los años 90, han volado hace ya mucho tiempo. Una parte de las grandes colecciones se consiguió salvar a tiempo y adecuadamente en Polonia, parte de lo que quedó pudo conservarse, pero sufriendo el maltrato que ha denunciado recientemente la prensa ucraniana. Podemos imaginar Lo que los nuevos inquilinos de las viviendas de los judíos deportados y de los polacos desplazados hicieron con los libros que se encontraron allá, escritos en una lengua que no entendían. Es significativo que la ciudad no tenga ni una librería de segunda mano. Solo pueden comprarse libros y otro tipo de impresos antiguos los sábados y domingos por la mañana en el mercadillo de la pequeña plaza que hay detrás del Museo del Ateísmo (hoy Museo de la Religión, ubicado en el antiguo convento de los dominicos). Ivan Fyodorov, el padre de la imprenta eslava oriental, que fundó en 1572 su imprenta en el monasterio basiliano de san Onofre, al norte de la ciudad, fuera de las murallas, aprieta contra sí con ansiedad la Biblia Ostrog que publicó en 1581, mientras con la otra mano nos muestra resignadamente el mercado: «he aquí todo lo que queda».







La mayor parte de los libros son publicaciones ucranianas de los años cincuenta y sesenta. Aquí hasta los libros rusos son un exotismo.





Los materiales más antiguos se venden bajo un panel de vidrio o envueltos en plástico, y en mostradores de anticuario donde los carteles de la gran guerra patriótica y los de la campaña antialcohólica de 1954 conviven cómodamente al lado de los retratos de Stepan Bandera y Michael Jackson.




Pero no se puede salir de un mercado de libros sin comprar algo. En primer lugar, nos fijamos en unas postales, solo para poner el negocio en marcha.




Si alguien fuera realmente feliz con ellas, estaríamos encantados de cederlas. Ya han pasado suficiente tiempo con nosotros.



Когда ты будешь жить в разлуке и ты не будешь знать меня, тогда возьми открытку в руки и вспомнишь кто любил тебя. – Черепановой Вере от Алцыбеевой НаташиCuando vivas sola y no sepas de mí, toma esta postal y acuérdate de quien te quería de verdad. - Para Vera Cherepanova de Natasha Altsybeyeva.



Esta postal recuerda mucho las fotos de Siberia de William Henry Jackson, especialmente de algunas que todavía no hemos publicado (aunque tenemos la intención de hacerlo).



Falkenberg (Marcos) a lo largo del Odera fue terriblemente afortunada: por unos pocos kilómetros no fue transferida a Polonia. Aunque parezca increíble, el Carlsburg Luftkurort, si bien algo reconstruido, todavía existe. Sólo este roble, de seiscientos años, se secó hace tiempo.


Pero las piezas más interesantes del lote son estos cuentos y leyendas de Ucrania, ilustrados a la manera de los grabados antiguos en la década de 1970 y 80. Compramos unos cuantos y los iremos publicando de uno en uno.


Y empezamos por este: uno realmente adecuado a esta entrada. Se trata de un catálogo de ex-libris de Lwów recogidos en 1969 de entre los libros de la biblioteca municipal. Muestran bien el estilo vivo y enérgico del grabado xilográfico que combinaba expresionismo alemán y constructivismo ruso con los motivos populares ucranianos, aunque un poco salpicado todo por la gestualidad de los años 60.


Los libros son espejo de la vida, y también los ex-libris. Aunque, según leemos en la introducción del catálogo, en Lwów se utilizaron ex-libris desde el siglo XVIII, no se nos muestra ninguno previo a 1944. Tampoco ninguno polaco, alemán, armenio ni judío. Prácticamente todos son de la década de 1960 y todos ucranianos.