El sol de la tarde pone al rojo vivo los muros de adobe. Una niña pequeña, inclinada hacia el lado en que carga los panes para la cena de Ramadán, desde lejos apunta al aire con su dedo índice. «Allí vive Dios», dice frunciendo el ceño, señalando el pequeño piso de la mezquita. «¿Dios?», pregunto. «Sí, Dios», asiente con seriedad, sin detenerse. Apunto el lugar para mis adentros.
Canción religiosa chiíta, grabación de una ceremonia. Tomé las fotos el día del luto por Alí, el primer imam.
No hay comentarios:
Publicar un comentario