Kiki, Buba y los contornos del tango

Desde mi niñez no me gusta el óvalo
desde mi niñez dibujo el angular
Pavel Kogan. «Tormenta», 1936

A Murat Erdemsel, un profesor de tango con 10 años de experiencia, le gusta presentarse como «ávido bailarín de tango y primero pensador». «Pintar y hacer comentarios musicales son mi segunda profesión.», dice Murat, «y no tengo planes de alterar el orden de estas ocupaciones. Por tanto, toda obra de arte que produzca será por amor y para inspirar a nuestros bailarines y estudiantes.» Podemos preguntarnos por qué Murat pone sus dotes poco comunes de pintor musical en segundo lugar, dado que todo el mundo está tan ansioso de escuchar su conferencia sobre musicalidad gráfica… un espectáculo impresionante donde los papeles principales los interpretan dos divertidos asistentes de Murat llamados Kiki y Buba.

Permítanme presentarles a estos héroes de la asistencia técnica. Helos aquí, en esta sencilla imagen. Seguro que adivinan quién es Kiki y quién Buba.


La estrella de puntas agudas (por supuesto, Kiki) y el redondeado y yin-yanguero Buba, se originan en un experimento de psicología clásica que demostró que nuestra capacidad de escuchar los sonidos va intrínsecamente ligada a nuestra percepción de las formas geométricas. (Los tangueros, que están acostumbrados a «dibujar la música en la pista de baile», exclamarán: «¡Vaya descubrimiento!» Pero para los psicólogos y los lingüistas sí que lo fue. En la nota, los interesados en la psicología encontrarán información más detallada)

Y así es fácil empezar a ver las siluetas de Kiki y Buba aplicadas al tango. Los contornos angulosos de las letras T, A, N como teclas de piano. Las letras G y O ondulándose como el sonido de los violines, fluyendo como vocales. Y el bandoneón… sí, éste puede hacer de todo, trazar el ritmo angular del compás del tango o llorar como un ser humano.

Es igualmente sencillo proyectar el contorno general de Buba y Kiki sobre el lienzo de la pista de baile… Un paso simple y recto, que habitualmente se nos describe como el pilar por excelencia de la danza del tango, es también la columna vertebral de la geometría lineal de Kiki… mientras que ochos y giros son los remolinos fundamentales de la anatomía de Buba.


Pero sería inaceptable reducir toda la diversidad del tango a este patrón tan simple. En música la angularidad de Kiki y la redondez de Buba no se excluyen mutuamente. Con frecuencia, en la misma frase musical se pueden oír ambos, a menudo tocados por diferentes instrumentos de la banda. Un tanguero es libre de elegir cuál de las dos geometrías emocionales coexistentes quiere expresar en el baile. Y a veces puede haber pequeñas Kikis esparcidas por entre las ondas de Buba. El color dominante de la melodía cambia también junto con su contorno geométrico; el tono se hace más cálido o más frío, las olas se levantan más y retroceden de nuevo. El sitio web de Murat y Michelle muestra los pasos sucesivos de la creación de las pinturas de tango que hace Murat (Organito de la Tarde, S.O.S., Poema), empezando por el marcado de la estructura geométrica global y avanzando hacia la visión cada vez más detallada del sonido. (y uno puede intentar hacerlo también por sí mismo: una novedad de esta página web es el «trabajo práctico» de Murat, una especie de mapa esquemático de color para «Indio Manso» de Carlos Di Sarli. Murat ha prometido publicar su propia pintura, completamente detallada, de «Indio Manso» a mediados de enero de 2012, por lo que el visitante aún tiene tiempo de probar su pericia sin la ayuda del maestro).

Y, por supuesto, hay una variedad infinita de formas de traducir un «sabor geométrico» general al lenguaje de los pasos. Incluso los pasos recto podrían ser redondeados, como la onda que fluye en correspondencia a Buba, incluso en los ochos, el acento podría pasar de la redondez que fluye sin interrupciones a la angulosidad.

Pero hemos saltado demasiado lejos. Buba y Kiki son palabras maravillosas, pero la música no está hecha sólo de «palabras». Hay frases, oraciones, comas, puntos, puntos suspensivos… (Es posible que hayan ustedes visto el maravilloso vídeo de Benjamin Zander donde representa a un joven estudiante de piano, empezando por dar acento cada nota aislada… quien, de no haber abandonado el piano, habría llegado a entender la maestría de las auténticas frases musicales)

Los textos como el que usted está leyendo ahora nos han acostumbrado al uso explícito de los signos de puntuacion. Pero hubo un tiempo en que los puntos y las comas, e incluso los espacios entre las palabras estaban mal vistos. En el año 55 aC, Cicerón condenó estos «signos para oradores poco dotados» que están obligados a hacer pausas sin sentido de todos modos cada vez que han de respirar. Según Cicerón, la belleza y el propósito deben definirlos las pausas y aceleraciones del discurso, del mismo modo que el ritmo de los movimientos de una pareja de seres humanos se define por su presencia y belleza física (quae non aut spiritu pronuntiantis aut interductu librarii sed numero coacta debet insistere). (¡No, entonces no bailaban emparejados! Cicerón escribía sobre los movimientos de una pareja de luchadores!)

Los bailarines de tango están obligados a permanecer en esta mismo paso, porque no hay símbolos especiales de puntuación colocados para su comodidad a lo largo de la música, pero en cambio, la belleza y la lógica interna de la melodía les da la pauta. Además, a menudo pueden obtener ayuda de la «versión textual» del tango —a partir de sus versos. Por eso siempre trato de entender y digerir bien las letras, y mejor aún, traducirlas a todos, conservando la métrica del verso. Entonces, el ritmo y la secuencia de la frase musical revelan la forma más familiar de un texto sencillo, puntuado de manera explícita. Si usted es como yo, y si el texto de los versos le ayuda a escuchar el latido del ritmo, entonces puedo darle alguna información básica sobre la estructura rítmica del romance clásico español (que todavía conserva su validez para su hijo amado, la letra de tango). En primer lugar, la regla de la sinalefa (la fusión de vocales: si una palabra termina en vocal y la palabra siguiente empieza por vocal, las sílabas implicadas se fusionan en una sola «sílaba poética»). En segundo lugar, nunca un verso termina con una sílaba acentuada (si el acento cae en la última sílaba de un verso, entonces no es este el final verdadero del ritmo, sino que se añade una «sílaba poética en silencio», una pausa similar a la elipsis).

O puede seguir pensando visualmente y pintar la melodía con frases de color. Por ejemplo, así es como Murat dibuja las frases y las pausas del tango vals de Biagi «Lejos de ti»:




LEJOS DE TI (VALS).
Letra de Mauricio Rocha

Sin rumbo fijo mi vida va
quien sabe donde se detendrá
tal vez el dia que mi vagar
de nuevo amada te vuelva a hallar

Feliz pintura!



Nota sobre Kiki and Bouba:

La historia de Kiki y Buba comenzó a partir de un experimento psicológico, realizado por primera vez hace 80 años por un investigador alemán Wolfgang Köhler. Mostró a sus colaboradores las imágenes de dos garabatos simples —una redondeada, en forma de ameba, y una en forma de estrella, de contorno anguloso— y les preguntó cuál de esos dos nombres en «lengua marciana» correspondía a cada forma. Más tarde, el experimento de Köhler se ha repetido en numerosas variaciones. Se ha probado con hablantes de lenguas y culturas muy diferentes, con niños de diferentes edades… Resulta que las palabras «Kiki» y «Buba» tienen significados invariables para casi todos nosotros. Por supuesto, Kiki es siempre la estrella de ángulos agudos, y Buba es esa especie de ying-yang redondeado.

¿Por qué es siempre así? La razón tiene interés. Según los psicólogos discípulos de V. Ramachandran, se debe a nuestra capacidad de experimentar sinestesias, fusión de los sentidos, algo directamente relacionado con nuestra percepción musical del tango, la capacidad de escuchar la música implicando todo nuestro cuerpo.

La sinestesia es generalmente entendida como la rara facultad de ver los colores de los sonidos o de saborear las sensaciones de color. Ramachandran se propuso demostrar que estas capacidades perceptivas inusuales las causa un túnel de señales nerviosas que enlaza áreas del cerebro encargadas de procesar datos de diferentes órganos sensoriales. Por ejemplo, cuando el «canal de información» entre las áreas visuales y auditivas se abre más de lo normal, entonces el estímulo auditivo desliza una señal hacia las áreas visuales y el sonido no sólo poseerá un tono, sino también un color. A lo sumo, un 1 o 2% de los seres humanos tienen este tipo de capacidad real de percepción sinestésica.

Pero una vez que los psicólogos comprobaron que el 98% de la gente percibe a Buba como una forma ondulada, y llama Kiki a la forma marcadamente angular (donde se unen nuestra percepción del sonido y las formas geométricas), se hicieron una pregunta interesante: ¿no será que casi todos somos realmente capaces de sinestesia, de fusión de los sentidos? (se han encontrado excepciones, de una especie que sólo confirma la regla. Resultó que el experimento Kiki-Buba falla con personas con ciertos problemas congénitos de conectividad cerebral). Pero ¿por qué este tipo específico de sinestesia es tan común?

Los centros de procesamiento auditivo del cerebro deben estar tan próximos a las áreas que participan en el reconocimiento de las formas geométricas que las señales nerviosas atraviesan sus fronteras con facilidad. Por ejemplo, podría ser porque nuestros sentidos de cambio de dirección, de aceleración, de rotación (las funciones ancestrales de nuestro oído interno) siguen manteniendo una relación con la audición y la propiocepción (la sensación interna de la posición y la fuerza de nuestros músculos).

El dualismo Kiki-Buba hasta hace poco sirvió para entretener a los psicólogos y a los teóricos del proto-lenguaje humano, pero solo se ha encontrado aplicación práctica en la investigación de marketing o de marcas comerciales (ayuda a predecir qué sonidos proporcionan un tipo de asociaciones en la mente del consumidor). Bien. Basta. ¡A bailar y a utilizar estas posibilidades de una manera mejor!